-Nunca pedí cuentas, ni al destino, ni a Dios.
-Dios te dejó vivo, ahora depende de ti.
-Sin el afecto de las personas ninguna recuperación es exitosa.
-Era una posibilidad de ganarle al destino.
-Mi meta, a corto plazo, fue que la terapia diaria tenía que ser mejor que la del día anterior. Y a largo plazo, no quería que se me notara el accidente, y no ser una carga para los que me rodean.
-Cuando llegaba a las partes más dolorosas de las terapias fue cuando con más dedicación y ganas las afronté.
-Uno puede ir contra los pronósticos y demostrar que los pesimistas, son eso pesimistas.
-Nadie tiene la verdad ni la certeza absoluta en una recuperación, lo único cierto es el esfuerzo que entregas a las terapias. Lo di todo
-Nunca dude que lograría una buena recuperación.
-Cuando se me olvido caminar fue cuando apareció toda mi fuerza interior.
-Me retaban por hacer muchos ejercicios no por no hacerlos.
-Nunca tomé el accidente como excusa.
-Han sido años de recuperación, cada día me siento mejor. No voy a parar nunca de luchar.
-Que el pasado no sea un presente, ni que condicione el futuro.
-Disfrutar la vida, partiendo de tus seres queridos.
-Después del accidente gocé hasta de atravesar la calle.
-Según mi doctor en una recuperación el 10 % es de los cuidados familiares, el otro 10% del equipo médico y el 80% del enfermo, pero ese 20% que no depende de ti. Es fundamental.
-A mi madre le dijeron los doctores, en Argentina, que serían cinco años mínimo de recuperación. La hice en 10 meses. Ese fue el tiempo que me demoré en volver a trabajar, un domingo 9 de enero de 1994.
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