En 1993 sufrí un grave accidente en territorio argentino. Tras un mes en coma volví a la vida. Hoy, 20 años después, puedo transmitir un mensaje esperanzador y motivador que permita entender que en la vida todo es posible con fe, esfuerzo y dedicación, pero por sobre todo ganas de doblarle la mano al destino... Las charlas pretenden ser un incentivo en el trabajo, mejorar relaciones labores y personales.
jueves, 20 de diciembre de 2012
jueves, 29 de noviembre de 2012
jueves, 15 de noviembre de 2012
CHARLAS
Las charlas de vida son herramientas que despiertan el deseo o la necesidad en las personas de comprometerse con lo que son y hacen en función de lo que sueñan hacer o lograr.
La idea es entregar una herramienta importante para anhelar un cambio en la vida o en áreas de la vida, ya sea en lo personal o profesional
Los objetivos son:
· Descubrir el gran potencial que hay en las personas.
· Darse cuenta que la solución a los problemas actuales están dentro de las personas y no fuera de ellas.
· Cambiar las creencias limitantes por nuevas creencias.
· Encarar sus miedos, baja autoestima y pensamientos negativos.
· Mejorar la toma decisiones.
· Aprender que cuando uno cambia. Todo cambia, su familia, su trabajo y las personas.
· Eliminar el dejar para mañana lo que debes hacer hoy.
· Dejar de gastar su tiempo y comenzar a invertirlo.
· Cambiar sus sueños por metas concretas.
· Elevar sus niveles de desempeño personales y profesionales.
· Eliminar cualquier obstáculo o bloqueo que pueda impedirle lograr tus meta.
· Dejar de vivir una vida promedio, un matrimonio promedio, un trabajo promedio, un liderazgo promedio.
· Desencadenar toda su grandeza.
En conclusión a ser un líder con la capacidad de trasladar su vida desde tu estado actual a tu estado soñado, un líder con la capacidad de hacer que las cosas sucedan.
REFLEXIONES
El 14 de marzo de 1993 cambió mi vida para siempre…
-Nunca pedí cuentas, ni al destino, ni a Dios.
-Dios te dejó vivo, ahora depende de ti.
-Sin el afecto de las personas ninguna recuperación es exitosa.
-Era una posibilidad de ganarle al destino.
-Mi meta, a corto plazo, fue que la terapia diaria tenía que ser mejor que la del día anterior. Y a largo plazo, no quería que se me notara el accidente, y no ser una carga para los que me rodean.
-Cuando llegaba a las partes más dolorosas de las terapias fue cuando con más dedicación y ganas las afronté.
-Uno puede ir contra los pronósticos y demostrar que los pesimistas, son eso pesimistas.
-Nadie tiene la verdad ni la certeza absoluta en una recuperación, lo único cierto es el esfuerzo que entregas a las terapias. Lo di todo
-Nunca dude que lograría una buena recuperación.
-Cuando se me olvido caminar fue cuando apareció toda mi fuerza interior.
-Me retaban por hacer muchos ejercicios no por no hacerlos.
-Nunca tomé el accidente como excusa.
-Han sido años de recuperación, cada día me siento mejor. No voy a parar nunca de luchar.
-Que el pasado no sea un presente, ni que condicione el futuro.
-Disfrutar la vida, partiendo de tus seres queridos.
-Después del accidente gocé hasta de atravesar la calle.
-Según mi doctor en una recuperación el 10 % es de los cuidados familiares, el otro 10% del equipo médico y el 80% del enfermo, pero ese 20% que no depende de ti. Es fundamental.
-A mi madre le dijeron los doctores, en Argentina, que serían cinco años mínimo de recuperación. La hice en 10 meses. Ese fue el tiempo que me demoré en volver a trabajar, un domingo 9 de enero de 1994.
MI VIDA
| Foto Ganadora Premio Bicentenario |
Nací un 16 de julio de 1970. Mi familia vivía en San Miguel, lo que explica que naciera en el Hospital Barros Luco-Trudeau.
En 1974 nos cambiamos a Maipú. Un año después entré al Liceo 73 de esa comuna, donde estuve desde kinder hasta octavo básico. La enseñanza media la cursé en el Liceo Arturo Alessandri, de Providencia.
Quiero ahondar en la historia de mis progenitores. Mi padre, Luis Chávez Navas, fue un destacado jefe de obra que me inculcó ser consecuente en la vida y apoyar a las personas que están en problemas.
Mi madre, María Inés Vera Vergara, dueña de casa, de la cual admiro su temple para doblarle la mano a la vida, con gran habilidad para las cosas manuales y fue la que siempre me apoyó para estudiar fotografía.
Adentrándome al mundo de las imágenes Una vez que egresé de enseñanza media, con apenas 17 años, entré a estudiar fotografía al Instituto Alpes.
Mi carrera se inició un viernes 29 de septiembre de 1989 como fotógrafo en el desaparecido diario La Época.
En 1993 sufrí un grave accidente, el que me dejó en coma por un mes. Los meses siguientes fueron de mucho sufrimiento y rehabilitación.
Una vez superado completamente ese impasse le he sacado provecho a mis limitaciones.
Tras el accidente he ganado siete premios, entre ellos, destaca el Premio Bicentenario, en el año 2009.
jueves, 11 de octubre de 2012
OTROS PREMIOS
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